Hay pequeñas cosas que te dan una sensación de bienestar o alegría, aunque sean impropias, pero te dan gusto. Una vez leí que el querer ser grande hace que la gente trate de hacer menos los logros de los demás, para así uno crecer, pero uno se es grande cuando reconoces los logros de los demás y los enalteces. Hace poco nos llamó Jazz y su hermana a la escuela y contaron que iban a abrir un restaurancito en su natal Aldama, asi pues fuimos a su inauguración mi querida socia y yo, y nos contaron que un jueves pensaron en que no tenían trabajo para las vacaciones asi que fueron a buscar locales, encontraron uno y llamaron, pagaron la renta y el viernes lo limpiaron, equiparon, compraron ingredientes, y el sábado inauguraron. La verdad es una forma tan despreocupada de abrir un negocio, en 2 días lo hicieron y les fue muy bien, para el domingo duplicaron sus ventas. Hoy me cuentan que les está llendo de maravilla y que la gente regresa. Es algo ajeno a mi, pero que me da alegría, de verdad se lo merecen.
Hace rato que tengo hormigas aquí en la estancia donde tengo la compu y la tele, es como mi base de operaciones, aquí puedo estar solo y ver películas o jugar al play o simplemente estar todo el día en la compu. Las hormigas de repente las siento en mi brazo y son increíblemente rápidas, pero aun asi las mato, el colmo fue que caminaban por la compu o el control remoto y que el viernes que fui al santos sentí cómo me picaba una en el pecho y en el cuello, pues se habían ido conmigo desde aquí, asi que compré un talco maravilloso que es hormiguicida, levanté el sillón y lo sacudí, apliqué el polvo por las orillas de la estancia y en las patas del sillón. No he vuelto a ver alguna, otra victoria para mi.
Hoy se acaba de nublar, no hace tanto calor, pienso en qué voy a comer hoy, me dan ganas de ir caminando hasta el centro para encontrar un lugar donde pedir una voluminosa comida, de la cual tengo muchas ganas desde hace rato, y ojalá ahora si lloviera, no me importaría empaparme, correría hasta el cidech esperando que proyectaran una película vieja, de Hitchcock o algo asi, tomaría café en la entrada mientras llueve, y me regresaría en camión a mi casa. Me sentaré aquí mismo en mi sillón salvado de hormigas, y veré la tele. Creo que tengo mucho tiempo para mi ahora y no sé qué hacer con tanto tiempo. Me gustaría perderlo todo, malgastarlo, pero pensándolo bien, nunca se malgasta el tiempo, porque aunque sólo se vive el presente, los días pasados te traen esos recuerdos y ganas de repetirlos. Me siento raro, no sé cómo explicar éste estado de ánimo, como si hubiera empezado de cero, como que me he dado cuenta de que cada minuto es nuevo y despúes de él sigue otro igual de nuevo, listo para usarse. Quiero comerme el mundo, quiero aprovechar todo lo que se me presente, podría ser lo último que tenga, y las pequeñas cosas que me dan satisfacción hacen que todo cuadre en la vida, cada una pasa por un propósito, puedo dormir una siesta, puedo hacer un esténcil, puedo crear una camiseta o componer una canción triste, puedo raparme o pintarme el pelo, puedo hacer lo que quiera, la pregunta es ¿qué?
Lo primero será comer, luego pensaré en qué gastaré éste domingo. Mi corazón palpita muy fuerte, será la emoción.
domingo, 22 de junio de 2008
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