La otra vez fui a ver un jeep que supuestamente vendían en el clasificado pero cuando llegué no estaba el dueño, por lo que esperé por él, y el lugar era un bazar de puro chinchero, diría May, ropa, muebles golpeados, sillas de ruedas, muletas, pinzas para el cabello, motores, aparatos electrodomésticos, en fin, chinchero y medio. Me llamó la atención luego un gato que estaba sobre mi cabeza, con más tierra que Samalayuca, en una pose feroz, pero cuando lo vi me di cuenta de que el arte de la disecación no es para siempre, el gato estaba quebrado de las patas, y no quebrado como fractura, sino separado de sus piernas detenidas con un alambre, y puesto nuevamente sobre ellas, la lengua se le veía podrida ya, algo rosa, pero como un pedazo de madera resquebrajado por el agua, en la separación de las patas de podía ver lo de en medio, que era rosa también. No creo que alguien quiera comprar eso, tal vez la familia Adams.
sábado, 9 de agosto de 2008
El gato disecado
La otra vez fui a ver un jeep que supuestamente vendían en el clasificado pero cuando llegué no estaba el dueño, por lo que esperé por él, y el lugar era un bazar de puro chinchero, diría May, ropa, muebles golpeados, sillas de ruedas, muletas, pinzas para el cabello, motores, aparatos electrodomésticos, en fin, chinchero y medio. Me llamó la atención luego un gato que estaba sobre mi cabeza, con más tierra que Samalayuca, en una pose feroz, pero cuando lo vi me di cuenta de que el arte de la disecación no es para siempre, el gato estaba quebrado de las patas, y no quebrado como fractura, sino separado de sus piernas detenidas con un alambre, y puesto nuevamente sobre ellas, la lengua se le veía podrida ya, algo rosa, pero como un pedazo de madera resquebrajado por el agua, en la separación de las patas de podía ver lo de en medio, que era rosa también. No creo que alguien quiera comprar eso, tal vez la familia Adams.
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