El domingo me invitó el Gil a jeepear, por fin, después de tanto tiempo y de renunciar a horas de sueño nos vimos ahi en el estacionamiento de cinemark, pasadas las 11.La verdad yo estaba muy rejego a ir a jeepear, no le veía mucho el caso de andar en la tierra, fuera de la civilización (donde no sobrevivo) sólo manejando bajo el sol, ensuciándose uno, total, debo "sacar a pasear" al jeep, asi como a los perros.
Me encantó, desde el bajarle el aire a las llantas para tener más agarre y que no bote mucho, hasta subir por piedras, y rocas, pasar por el lodo y agua (como de niño una vez que jugaba con lodo y mi primo nos gritoneó que nos iban a regañar, yo le contesté muy seguro: "no es lodo, es agua con tierra")
Dicen que un hombre cuida al carro como así mismo, o lo cuida como se cuida a la novia, bueno, yo estuve a punto de voltearme, de chocarle con rocas, lo pasé por hierbas, piedras y en general le madreé un poco la suspención, yo digo, porque ahora que viro a algún lado suena raro.
Ésa llanta de atrás está levantada del suelo como medio metro, es la vez en que jalé el susuki de Gil por haberse quedado encampanado, en ése momento de verdad pensé que me iba a voltear, y si asi hubiera pasado, tal vez me habría pasado algo malo en la cabeza, porque el cinturón de seguridad no funciona bien y sin duda se habría quebrado el toldo y mi cabeza aplastada. Pero ahi vamos a ir el Domingo que entra.
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