jueves, 29 de julio de 2010

29/7/10

Se ha dejado venir la tormenta.
En el techo se oye la tempestad golpeando la làmina, los vidrios, las paredes, y yo de frente al monitor tratando de escuchar los truenos e inspirarme un poco para escribir aquì.
Se calma un poco. Vuelve, misma intensidad, acrecenta.
He terminado de leer "la naranja mecánica" y me han dado unas ganas bárbaras de ver la película, que está incompleta a la obra literaria, por cierto, por eso nadie le entiende al final.
Siempre uno está preparado para lo peor, pero al enterarse siempre es diferente, nunca puedes predecir tus reacciones. Lo único y auténtico es ése malestar en el bruco, demasiado raro a mi forma de videar, oh hermanos míos.
Estoy muy influenciado por el dialecto Nadsat, que es el que utilizan en "la naranja mecánica" y me gustaría tener una forma de hablar así con la banda, total no se puede todo en ésta vida.
La lluvia no tiene para cuando, al igual que mi vacío interior, la soledad, el vacío, la desesperanza, esas cosas.
Llevo 4 días tratando de limpiar mi cuarto y no termino. Son años de displiscencia y flojera a limpiar, recoger, acomodar, guardar... no es fácil, oh hermanos míos.
La lluvia se fué, pero amenaza con regresar, no así el vacío.
Se ha dejado venir la tormenta, pero ahora llena de mensajes, heridas, slovos uñascos.

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