He regresado de mi viaje ilustrativo culinaria, cultural y enamorativamente, por decirlo así, puesto que siempre he estado enamorado de París.
No sé por donde empezar, lo intentaré, mi primer viaje en avión. Cero ansiedad, nervio o desprendimiento de retina. Vuelo largo, comida rica, mucho café, siestas largas, películas, leo mis libros de francés, llegamos al aeropuerto Charles de Gaulle, muy temprano, en París llueve.
Tomar el RER para llegar a Châtelet, el grafitti en francés, igual se sube gente al tren para pedir dinero, sólo que ellos tocan con bandoleón, no con guitarras con calcas como aquí (me cayó el saco), bajar en la estación, seguir el letrero de sortie hasta subir las escaleras eléctricas mientras en el techo hay motivos de la naturaleza y grabaciones de pájaros.
Salir... la lluvia en la cara, el viento helado, edificios de cantera, antiguos, preciosos, ésto es Paris, la gente con abrigos oscuros, caminando deprisa, saco mi briquet, prendo un cigarro con Christophe, siempre me imaginé hacer ésa imagen: en Paris, bajo la lluvia, prendiendo un cigarro.