Te persigo, como un perro persiguiendo autos, que aunque lo alcanzara, no puede manejarlo, ¿porqué? porque eres demasiado. Demasiado inteligente, demasiado sensible, demasiado hermosa... Me gustas por impredecible, por camaleónica, por enigmática, nunca sé en realidad qué estás pensando al verme o al abrazarme, pero se siente tan bien.
Me gusta tu estatura, tu cabello, tu acento, tu aroma. Nunca había entendido en su totalidad eso de que cada persona es distinta y única en su forma de ser hasta que no te conocí.
Quiero alcanzarte, aunque por lo pronto sólo vaya corriendo tras de ti, ladrando...
sábado, 3 de marzo de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario