lunes, 21 de enero de 2013

La reina de los vapores del café.

Un ruiseñor, una sirena, una voz de terciopelo más vibrante que el tañer del bronce en Notre Dame. Me tiró del tímpano, me arrastró por un campo de cafetos y me cautivó bebiéndome a sorbos sus parpadeos. Ella está aquí. Es real.
Mientras el goteo de la cafetera hace su hechizo, voy buscando absorber toda la dulzura que proyecta el aroma que despide, un olor a... sueños.
Sus palabras y su timbre se evaporan en el aire, van volando buscando resguardo en algún rincón de la estancia. Su risa hace que mi interior esté ansioso por la violenta adrenalina que me produce su avasallante paso como un maremoto que culmina con su sonrisa... ¡Dios! esa sonrisa cómplice que se tatúa en mi retina mientras mi mente está absorta de ella, de su esencia, la misma que irradia como un cálido rayo de luz del ocaso. Esa misma esencia que trasciende por el cuarto y se mezcla con los granos del café que gotean al rugir de la cafetera.
Aún en la distancia, cada vez que veo esa taza preparada para degustarse en una noche estrellada y de jazz, sus vapores evocan su cabello cuando me grita, sus ojos me atraviesan el pecho, y a veces, sólo a veces, creo haberle escuchado su canto...

lunes, 14 de enero de 2013

El Debate

Me preguntaban que si creo en la mujer ideal, esa mujer que nació biológica y psicológicamente perfecta para complementarse contigo, que se gusten a la primera y sean felices para siempre, con la que nunca discutas, que ames todo y cada cosa por mínima que sea de ella, y que existe en alguna hipotética parte del mundo y que tal vez nunca llegues a conocer.
¿Mi respuesta? No.
No creo que exista una mujer ideal o inmaculadamente destinada a ser tu "media naranja".
¿En qué creo? En las buenas decisiones.
Ok, me explicaré.
Empezaré por descartar primero la cuestión por sí misma. Si en realidad existiera esa pieza maestra de la humanidad dedicada a tu emparejamiento eterno por toda la vida que te resta, no podrías saberlo hasta no probar todas las posibilidades del sexo opuesto, y eso es totalmente improbable. Serían practicamente el 99% de las mujeres del mundo con las que no podrías siquiera comunicarte, entablar una amistad y mucho menos gustarse. Aparte no descartemos que esa idónea fémina tal vez ya esté casada, o muerta. Entonces, de que es no, es no.
Firmemente creo en que dos personas pueden llegar a complementarse pero conformándose a sí mismas (conformar significa "tomar la forma de"). Es decir, amoldándose, entendiéndose, empatizando (ponerse en el lugar del otro). Hay parejas que duran años de noviazgo, se separan y en cuestión de días tienen una vida mil veces más plenas con alguien más que si siguieran con su pareja eterna. Pero para llegar a ello, tuvieron que tomar decisiones, la mayoría fuertes y determinantes pero que te conducen al camino que inciertamente decides tomar, porque lo importante no es la meta, sino la travesía.
Decisiones, de poner todo su empeño en su relación, su creatividad, decisión de querer hacer feliz a la otra persona por encima del gusto y placer propio, decisión de saber detenerse cuando estás en un camino sin salida, decisión de arriesgarlo todo porque prevalezca el amor, y la decisión de ser fiel, que por sí misma evita un enorme paquete de problemas.
La decisión que tomes es tan importante como el momento en que lo hagas, no sirve de nada que la tomes cuando es demasiado tarde.
Estoy decidido.

lunes, 7 de enero de 2013

Introspectiva.

¿Qué ha pasado en mi vida? ¿Hacia donde voy? ¿Qué quiero? ¿Cómo voy a obtenerlo?
Normalmente deberían de ser preguntas fáciles de responder, pero llegando a un punto de no-retorno como éstos tiempos, se torna difícil. ¿Porqué? Precisamente porque mi vida no es que esté vacía, sino más bien está llena de cosas efímeras que no han dejado quedarse a las duraderas, o no se han convertido en tales. Me recuerda a la enseñanza del frasco y los tipos de piedras: si llenas un frasco con rocas grandes no está lleno, tiene mucho espacio aún y puedes meter piedras de menor tamaño y por último llenar con arena, las rocas son las cosas que de verdad importan, como tu familia, tus amigos, tu pareja, las piedras pequeñas son cosas que valen la pena también pero no son indispensables como un auto, una casa o dinero, y la arena representan las cosas que no tienen importancia como una pluma o un guante, si llenas tu vida con arena no te dará espacio para las cosas importantes. Tal vez he tenido en mis manos la felicidad anhelada y la he dejado ir por temor a que esté equivocado, sin siquiera darme la oportunidad de saber si lo estaba o no, y aparte de todo soy tan cobarde como para huir sin dar explicaciones, como avergonzado de lo mal que me porto con la gente, gente que ha sido tan buena conmigo y para la cual soy alguien especial, hasta que me comporto como el Maldito Fiore.
Sigo en la cruzada hacia la respuesta a mis cuestiones, en espera de primero saber qué es lo que no quiero, para darme cuenta de lo que sí y cómo obtenerlo. Quisiera disculparme con toda persona que en ésta búsqueda he atropellado con mi divergencia mental, no soy tan malo, lo juro. A veces te das cuenta de qué tan solo estás cuando de verdad imploras por un guiño, un abrazo, un café. Me ha pasado, me ha pasado mil veces y ésta odisea la viviré yo solo, justo como empecé.
Si llenas el frasco con rocas, piedras y arena, puedes aún vaciarle una cerveza, porque no importa qué tan llena esté tu vida, siempre habrá espacio para una fría cerveza.