23 de Agosto 2013
"Todas las obras de arte deben empezar por el final". -Edgar Allan Poe
"Un tonto nunca se repone de un éxito". Oscar Wilde
No era un nudo en la garganta si lo quería, lo era si lo aceptaba.
No hay palabras en español para externar lo que he experimentado en veinte meses en la ciudad de los grandes esfuerzos y lo que ésto ha hecho en mí.
Vino un chef y se va alguien distinto, un ente, una persona, un individuo, un ser diferente, mutado, recreado.
Siempre he dicho que tengo muy buena memoria, por eso recuerdo el millar de chistes en mi mente y dependiendo de la situación en la que esté encuentro el adecuado, pero a veces es muy útil para mirar el retrovisor y ver el camino recorrido. No me referiré a ésta experiencia en la Laguna como una aventura porque yo sabía a qué venía, cuál era mi misión y con qué contaba, cosas que no aplican en una aventura donde sólo cuentas con incertidumbre e improvisación. El ser humano es social por naturaleza y aunque traté de no involucrarme con una ciudad en la que sabía que estaba de paso, eso no sucedió. Traté de ser la persona indicada en el lugar que se requería, traté de servir a mi propósito lo mejor que pude, traté de no guardarme nada y ayudar, formar, apoyar tanto a mis compañeros como a mis alumnos, todos esos desconocidos por los que dejé mi ciudad, mi familia, mis amigos, mi equipo de fútbol, mi banda de rock... ¿Porqué? Muchas voces me lo cuestionaron, pero no internas. ¿Qué me salvó de no volverme loco en la soledad dentro de una ciudad inhóspita donde las tormentas de tierra me azotaban caminando de regreso a las cuatro paredes que mi mente creó? Las personas.
Esas mismas personas que dejaron de ser desconocidas y que me decían "buenos días" a diario, esas personas que me sacaban sonrisas con sus ocurrentes interacciones, mi vecino que durante más de un año me decía "¡hola José!" y después llegaba y se corregía diciéndome: "no es José sino René, ¿verdad?" y al día siguiente me saludaba: "¡qué tal José!", el señor del oxxo que a las 7:30 de la mañana cuando compraba mi café estaba como en modo de piloto automático por soñoliento, y las tantas personas que se pelean por decir cuáles son las gorditas más ricas de la ciudad, una ciudad a la que cada vez le fui tomando más cariño.
De repente tenía amigos con los cuales salir a cenar o a ver premieres de cine a la medianoche, amigos que me invitaron a jugar en el peor equipo de futbol de la Laguna (o uno de los peores), amigos para jugar billar, playstation o los tan preciados dardos, amigos con los cuales hablar de comics y superhéroes por horas, amigos que me llevaban una galleta para acompañar mi café, amigos que me llevaron al TSM, al Blackbull, a la Ballena Feliz o simplemente escuchar rock en un bar. Amigos que me acogieron cuando más lo necesitaba sin importar que hablara como la gente de Chihuahua y tomara un litro de café al día.
¿Qué me llevo? primero, su cariño, también su pasión por la cocina, me llevo el que me hayan aguantado cada instrucción, cada orden y cada clase, mi mala letra y mis dibujos, mis chistes anti-España y mi arrogancia con los franceses, mis sarcasmos, me llevo todos sus platillos probados, sus brindis en las catas de vino, el pisarle el piso recién trapeado a Joanna, el tono de voz de Saraísa, el profesionalismo de Geován, los bailes, poses y caras del buen humor de Cristina, las mil anécdotas de Juan Carlos y sus atajadones, hasta un gol que metió en un partido, el caminado de Liz y toda su mala suerte en esguinces y choques, la disposición de Karla, la escucha de Mariana, la risa de Natalia, el piolín de Nena y su energía más inacabable que la del mismo Carlo, las comilonas de Claret, el gran ambiente de cada grupo, siempre risas con Beto, Adán y sus ocurrencias (puro retazo), Diana la gritona, Esly y la chukía, Raúl con su acento norteño,la repostería y las premieres de cine con Bernardo, el "qué cargaditos" de Teresita y sus "¡ahí está, Gil!", la siempre cortés presencia de Rafa y mi siempre envidia de que no sé nadar como él, la sonrisa de Salma, los sorprendentes platillos de "chuyito", un gran amigo en muchos aspectos Gil, el cantante Pancho el del rancho, Leiner y su amor al Santos, Vero que era un gran parámetro para dar cada sábado una gran clase, Anaís, Hassan, Abraham, Jorge, Laura, Magda, Andrea, Víctor, Jessica, Karol, Carolina, los Javiers, Paty, Héctor y la niña Vianey,la generación que me hizo sentirme perteneciente a la ciudad y que me presionó para seguir levantándome cuando cada día era más pesado la gran responsabilidad con ellos y no bajar los brazos en su enseñanza, de la nueva generación alcancé a ver su sinergia, me llevo sus buenos deseos y sus aplausos y hasta un café servido por Luz en el makiata...
Me llevo el cada "sí, Chef" de todos los alumnos...
No hay nada más melancólico que una escuela de cocina vacía después de un largo día de clases, cerrar ventanas y puertas, llaves de gas, el apagar luces...
¿Les dejo algo? espero haberles dejado una pequeña parte de conocimiento de gastronomía, les dejo el olor a la siempre insuficiente mantequilla, les dejo el sol quebrado en hojas de otoño con salsa de mandarina, té negro y cardamomo, les dejo la luz del relámpago para alumbrar su camino a casa, les dejo el café para tomar en las tardes lluviosas escuchando a Mad Season, les dejo un agradecimiento enorme por cada día con ustedes, les dejo una flecha para revancha o defensa, les dejo goles de volea, mi risa entrecortada, mi olfato detective de perfumes, mi mano para levantar la barbilla y mi índice para su oído y mi permanente compromiso de no desaparecer y de volvernos a ver.
Gracias Laguna.
No era un nudo en la garganta si lo quería, lo era si lo aceptaba.
(entra un perro a un bar y le dice al cantinero: "te pido por favor un whiskey con agua del retrete por favor..."
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1 comentario:
¡GRACIAS CHEF RENE!
Gracias por dejarnos tantos conocimientos, anécdotas y sobre todo, clases de historia. Las cuales de verdad echo de menos y ahora en la universidad me han servido de mucho.
Gracias por haber estado ahí en el banquete, en la presentación de gale y en cada examen, gracias por cada observación, comentario, consejo que recibí de su parte que me ayudaron a mejorar.
Gracias por todo Chef, y espero volver a verlo algún día .
(:
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