lunes, 21 de abril de 2014

Pasa el tiempo.

Aunque parezca otra cosa, de niño quería ser Batman, obviamente tuvo una gran influencia la película de 1989 y el boom de él en todos lados, calcomanías, álbumes de estampas, comics, disfraces, etc. ¡Yo tenía hasta un yo-yo de Batman! En fin, soñaba con ser heroico como él en la película, tener un batimóvil, una baticueva y salvar a la niña que me gustaba en primaria de algún peligro que corriera, así que tenía que cavar el jardín para hacer la cueva y luego ponerle una plataforma para meter el batimóvil, el cual debía de ganármelo en una rifa que la revista Tv y Novelas hacía del carrito que traía Cirilo en la telenovela "Carrusel", como era negro (el carro también jajaja) bien podría modificarlo a que fuera un batimóvil a mi tamaño, lo del traje de Batman y la habilidad para pelear era complicado, no sabría enfrentarme a 3 o más malechores armados y además debía esperar la oportunidad en que esa niña estuviera en peligro.
Total que no era nada sencillo, van pasando los días, los meses, los años.
Después te das cuenta de que ése carrito está bien cabrón de ganártelo si ni siquiera mandas la carta con la boleta llena a TV y Novelas, tu mamá, ni tu abuela, ni tus tíos, ni primos y menos tu hermano te va a dejar cavar el jardín hasta por 3 metros bajo tierra, ignoras a los bullies de la escuela en vez de enfrentarlos y para rematar la niña que te gustaba ahora es novia de uno de ellos.
El que las cosas no hayan salido como soñaba no significa que no sean buenas, tal vez tenga problemas económicos y no sea millonario como Bruce Wayne al quedarse huérfano, pero eso significa que tengo a mi mamá, a mi hermano y a mi familia entera conmigo, no tengo un batimóvil pero tengo un auto que con mucho esfuerzo y no bajar los brazos lo estoy pagando ahora sí que con el sudor de mi frente (y espalda), no tengo baticueva pero tengo un departamento donde vivo solo y gracias a la ayuda de mis amigos (más a la Petite) he estado dando forma y en cuanto a la "Vicky Vale" de la película... encontré a alguien que no es una damisela en peligro, que no necesita ése René heroico y que está fielmente frente a mi, aunque sí es una Gatúbela auténtica.

miércoles, 2 de abril de 2014

Creo que es parte del carácter de la familia.
Mi familia es muy dada a tomar decisiones, si no equivocadas, sí prematuras o basadas en suposiciones y corazonadas.
Hace poco mi hermano tomó una así, discutiendo con el cantinero del bar donde tocaban, decidió retirar todas las bocinas e instrumentos del lugar y no regresar jamás, por la corazonada de que querían sacarlos de ahí, "adelantándose" a que los corrieran, ésto origina incertidumbre en los demás miembros de la banda y al reclamarle surgen esos roces que no son nada sanos en una banda, esas palabras hirientes que ahí se quedan, y si hay alguien que guarda los rencores como nadie, ése es mi hermano.
Ése es un ejemplo de tantos otros, en los que emite juicios prematuros y no solo él, mi mamá y,sí: yo.
Yo y mi armadura para protegerme de heridas. Yo y mi miedo al compromiso. Yo y mi contrafobia a las decepciones. Yo y mi escudo del trabajo. Al menos yo no guardo rencores pero si exagero en tratar a la gente después como si nada de lo que les hice hubiera pasado, y de ésto me he dado cuenta la semana pasada, en la que decidí no abandonar el mundo siendo un imbécil y me puse a pedir disculpas por todos los errores y heridas a las personas provocadas por mi ego, inmadurez o saña, ¿el resultado? mucha gente me dijo que las cosas estaban bien, que había quedado en el pasado, que no había problema; otras personas sí me dijeron que no esperaban eso de mí, que no era necesario pero que lo apreciaban y lo agradecían; y sí, existió la gente que, fue como remover los asientos en el fondo de una botella, las culpas se agitaron, se enturbiaron y regresaron dolores del pasado y la oportunidad de regresarme todo lo que hice y dije, al menos en unas cuantas palabras de reclamo. Bien merecido, pero faltan.
Tengo un problema, bien identificado. Derivado de tres problemas, poco identificados. No sé ni por donde empezar a solucionarlos, es algo tan profundo como fácil, tan intenso como ligero, todo depende de qué lado del vidrio estés. ¿Me ayudas?

viernes, 28 de febrero de 2014

Silencio.

Así empezaba. Con un silencio por parte de ella, desde la primera vez que se vieron. El conocer a alguien por otro medio que no es en persona te da una idea de quién sea pero no la visión completa. Siempre cambia algo,siempre está la variante. Silencio. Es demasiado callada.
Eso estaba muy bien en su momento. El disfrutar del cine sin habladurías, el tener pláticas cortas y más concisas, el no estar hablando de nimiedades y cosas superfluas sólo por hablar. Todo pintaba bien.
Con el tiempo el silencio se hizo algo importante, algo preciado, intimaba, abrazaba, acariciaba. Fueron en busca de más y más silencio, hasta que su grito sordo se tornó gris y el hueco en el ambiente era similar a estar en el espacio, sin un ruido, sin poder respirar, en total oscuridad.
El  silencio se volvió tan intenso que era como tratar de salir de una arena movediza de la cual entre más quieres salir más te hundes, silencio en forma de brea.
Llegó el punto de querer gritar, escuchar, respirar, pero el silencio gana.
Así terminaba.