Así empezaba. Con un silencio por parte de ella, desde la primera vez que se vieron. El conocer a alguien por otro medio que no es en persona te da una idea de quién sea pero no la visión completa. Siempre cambia algo,siempre está la variante. Silencio. Es demasiado callada.
Eso estaba muy bien en su momento. El disfrutar del cine sin habladurías, el tener pláticas cortas y más concisas, el no estar hablando de nimiedades y cosas superfluas sólo por hablar. Todo pintaba bien.
Con el tiempo el silencio se hizo algo importante, algo preciado, intimaba, abrazaba, acariciaba. Fueron en busca de más y más silencio, hasta que su grito sordo se tornó gris y el hueco en el ambiente era similar a estar en el espacio, sin un ruido, sin poder respirar, en total oscuridad.
El silencio se volvió tan intenso que era como tratar de salir de una arena movediza de la cual entre más quieres salir más te hundes, silencio en forma de brea.
Llegó el punto de querer gritar, escuchar, respirar, pero el silencio gana.
Así terminaba.
viernes, 28 de febrero de 2014
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